“Vete o te mato”, escuchó y sintió como que con un switch le prendió la razón y le apagó todo lo demás.No quiso ya voltear atrás, había sido suficiente con ver que ese hombre, en apariencia inofensivo y que se le acercó en una bicicleta a curiosear por la ventana de atrás, se convirtió en un peligroso asaltante y robacarros.Ella había dejado a su hija en la escuela ese día, apenas antes de las 07:00 horas y unos minutos después buscó estacionamiento en el Centro de la ciudad de Culiacán.“Y al estacionarme pues ya estaba recogiendo mis cosas y me percaté que venía un tipo; yo sí volteé y vi ... 📰 Fuente: Noroeste