MAZATLÁN._ La violencia los obligó a emigrar desde una comunidad de Durango, encontrando un nuevo hogar en Escuinapa.Un hogar que era su paraíso, pese a las condiciones de precariedad. A un lado del Arroyo Buñigas, la comunidad tepehuana formó su comunidad, pero desde diciembre fueron desplazados por la violencia. Sus nombres no están en un padrón de desplazamiento forzado, quizá ni siquiera están considerados, pero si su vida era precaria en su comunidad El Tecomatillo, hoy subsistir se ha vuelto aún más difícil. Los niños no pueden ir a la escuela, una guía les es entregada bajo un árbol ... 📰 Fuente: Noroeste